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martes, 26 de febrero de 2019

El nudista kinestésico.

   
     Amigo nudista que lees este blog, quisiera hacerte una pregunta: ¿consideras que eres visual, auditivo o kinestésico? Vale, vale, quizá estoy yendo demasiado rápido y debería explicar primero algunos conceptos y qué relación tiene esto con el nudismo, pero creo que algunas respuestas es mejor descubrirlas por uno mismo, así que te voy a proponer un sencillo EJERCICIO que si te animas a realizar, podrás saber un poco más de ti mismo.

     Te animo a que des un pequeño paseo en silencio, puedes hacerlo adaptándote a tus circunstancias actuales. Lo ideal sería hacerlo en un lugar al aire libre o un lugar poco conocido, pero me sirve incluso que salgas al balcón o te asomes a la ventana y disfrutes por unos minutos de lo que el mundo te ofrece. Hazlo en silencio, porque de ese modo podrás captar mejor todas las sensaciones. Para terminar el ejercicio sólo te queda sentarte y escribir en un papel lo que ha ocurrido durante esta experiencia, cuanta más riqueza de detalles mucho mejor.

     Finalmente dedica un momento a analizar cómo percibes el mundo: ¿la mayor parte de tu descripción se ha centrado en lo que ves? ¿quizá hay una parte importante dedicada a los sonidos, ruidos o voces que han llegado a tus oídos? ¿o has descrito principalmente sensaciones de tu cuerpo, la brisa, los olores, tu piel erizada por el movimiento? Lo más probable es que haya una mezcla de todo esto, pero algo predomina sobre el resto, ahí está la respuesta a si eres visual, auditivo o kinestésico.

     Quizá hayas oído hablar de la Programación Neurolingüística (PNL) porque en los últimos años se ha puesto de moda. En palabras sencillas podríamos decir que es una corriente de la psicología, aunque de forma más concreta es un modelo de comunicación o una metodología que recoge diferentes recursos que permiten un mayor autoconocimiento y por lo tanto, estrategias para cambiar, aprender y lograr determinados objetivos en nuestra vida.

     Si aún no has dejado de leer este tostón (probablemente no hayas hecho el ejercicio que te propongo... ¡no seas perezoso, hazlo!) ahora llega la relación con el nudismo ¡impaciente! Y es que después de años practicado nudismo, hablando con muchas otras personas que disfrutan el nudismo y leyendo un montón de artículos, noticias, blogs y foros sobre nudismo, tengo una teoría que os quiero contar con este escrito: la mayoría de nudistas somos kinestésicos.

     Tranquilo, de verdad, llamarte kinestésico no es un insulto, por favor ¡no te enfades! Conozcamos un poco más qué significa todo esto, que es muy sencillo. La PNL dice que el mundo no es como cada uno lo percibimos, de hecho cada persona percibimos un mundo diferente y una de sus máximas es "el mapa no es el territorio", es decir, tan sólo conocemos el mapa del mundo que nos rodea y cada cual tiene el suyo propio. La forma en la que nos llega la información es a través de nuestros cinco sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto), esa información la procesamos y llegamos a conclusiones dispares. Si el sentido que tenemos más desarrollado es la vista o el oído, seremos más visuales o auditivos, y lo mismo ocurre con los otros tres sentidos (tacto, gusto y olfato) en cuyo caso seremos más kinestésicos; nuestra forma de aprender e interpretar el mundo va a cambiar mucho en función de cómo recibimos los estímulos.


     Si hubieras hecho el ejercicio que te he propuesto, tendrías una idea de qué canal de comunicación predomina en tu caso, pero hay más formas de saberlo, de hecho en internet se pueden encontrar algunos test para conocerte un poco mejor en este aspecto. Observando nuestro comportamiento también podemos sacar conclusiones, por ejemplo ¿cómo sueles saludar cuando te encuentras con alguien? Si das más importancia a un "hola ¿qué tal?" podrías ser una persona auditiva, si prefieres un gesto, una sonrisa, un intercambio cálido de miradas, probablemente seas más visual, y si te decides por dar un abrazo, lo tengo claro, sin duda eres kinestésico.

     En este punto me gustaría recordar una entrada que escribí en los inicios de esta bitácora llamada "Los abrazos nudistas". Muchos de vuestros comentarios me indicaban que igual que yo, disfrutáis mucho con los abrazos. El contacto físico es muy importante para las personas kinestésicas, necesitamos el contacto piel con piel. Y esto está muy relacionado también con el tipo de burbuja que cada cual tenemos, como también os conté hace meses: algunos necesitan más espacio a su alrededor (espacio de defensa) y a otros nos gusta estar cerquita.

     Ha pasado un tiempo desde que escribí aquellas entradas y he seguido reflexionando sobre la forma en que nos comunicamos y nos relacionamos los nudistas, también con la forma en que disfrutamos del entorno. Cuando a un nudista le preguntas por qué le gusta estar desnudo en la naturaleza te habla de sensaciones: la brisa en contacto con el cuerpo, el sol, el agua recorriendo cada parte de nuestra anatomía, el calor, la sensación de estar en contacto total con la naturaleza... ¿te suena?

     Al final son todo sensaciones, es de eso de lo que solemos hablar quienes disfrutamos tanto estando desnudos. Desde fuera lo que llama la atención del nudismo es lo visual, pero yo creo que en realidad los nudistas somos en gran medida kinestésicos. En este caso se confirma aquello de que el mapa no es el territorio, pues desde fuera se nos ve de forma errónea, los nudistas no nos dedicamos a mirar, nos centramos en sentir ¿o me equivoco?

     Es probable que quien nunca se ha planteado ser nudista es porque sea visual o auditivo y por eso nos critican, porque no nos entienden... pobres ¡no saben disfrutar!

     Quiero terminar esta entrada confiando en que hayas aprendido algo si no conocías la PNL y si la conocías, que compartas conmigo si mis reflexiones te parecen acertadas. No sé si mi teoría será correcta, pero realmente creo que nuestro principal canal de comunicación son las sensaciones físicas, así que a partir de ahora se me ocurre que cuando conozcamos a alguien en lugar de preguntarle ¿eres nudista? le podríamos hacer la sutil pregunta ¿eres kinestésico? y a partir de ahí... sacar tus propias conclusiones.


Eladio.

martes, 19 de febrero de 2019

Un año desnudizándonos

     Hoy hace un año que DESNUDÍZATE vio la luz en internet, salió del lugar en el que se estaba preparando con ilusión, paciencia, muchas ganas y alguna dosis de inseguridad e incertidumbre, pero también con expectativa y con el objetivo de aportar algo al nudismo tanto en la red como en nuestro entorno cercano, con la intención de ser un espacio de análisis, reflexión, intercambio de ideas, difusión de noticias y promoción del nudismo. Nacimos también con un objetivo quizá demasiado ambicioso y que serán aquellos que nos leen quienes decidan si estamos en el camino de lograrlo: crear conocimiento en torno al nudismo y plantear estrategias diversas para que nuestra forma de vida sea mejor acogida por quienes nos miran con disgusto.

Collage de los autores del blog y fotografías de los artículos publicados

     Puede parecer una idea loca y quizá lo sea, que en lugar de disfrutar de estar desnudos sin mayor preocupación, nos dediquemos a estrujarnos la materia gris en busca de ideas que mejoren nuestra posición en sociedad, pero estos tres que aquí escriben tienen de vez en cuando ideas de este tipo. Hay personas que se dedican a disfrutar sin más de aquello que les gusta y quienes tienen una necesidad muy fuerte de ir un poquito más allá y trabajar para mantener y mejorar aquello que se convierte en una necesidad vital. Nosotros somos de los segundos, no podemos limitarnos a mirar.

Si el camino te parece difícil, no te rindas, solamente recuerda la meta que te motivó a comenzar.


     Quizá a nadie le importe, pero esta entrada es de celebración y no queremos limitarnos a contaros lo contentos que estamos de haber llegado hasta aquí y algunos datos del blog con los que nos sentimos realmente satisfechos, queremos contaros algo más, para que sepáis qué es lo que hay detrás y así aprovechar para celebrar nuestra amistad. Porque realmente esa es la base de este blog: la amistad de tres personas que se conocieron hace años por la confluencia de dos circunstancias compartidas, el nudismo e internet, que un día tuvieron la ocurrencia dos de ellos de decirle al tercero (el más loco de los tres) que sí, que queríamos y podíamos crear algo juntos.

Más de 106.000 visitas en un año


Distribución de visitas por países

     En este tiempo nos hemos dado a conocer, os hemos contado nuestra forma de vida, hemos hablado de las playas que visitamos, las actividades que hacemos desnudos o cómo superamos el invierno, hemos hablado de cuerpos desnudos, de cómo envejecemos y nos aceptamos, de distintos tipos de nudistas, de la diferencia entre nudismo y naturismo, y algunos os habéis sorprendido con la cantidad de cosas que se pueden hacer sin ropa, además de ir a la playa: senderismo, yoga, camping, fotografía, nudismo de interior, nudismo casero e incluso ¡vendimiar! 

     Hemos hablado mucho de la necesidad de asociarnos, para qué sirven las asociaciones nudistas y qué pueden hacer por el nudismo, hemos sido muy críticos pero también optimistas porque sabemos que se pueden lograr muchas cosas si se pone el empeño suficiente y logramos motivarnos y unirnos. En esta línea hemos intentado aportar ideas y estrategias teóricas pero también otras que se pueden llevar a la práctica, como se ha demostrado con algunas asociaciones que han surgido en los últimos años y que están logrando resultados.

     Pero no nos hemos quedado ahí, porque hemos hablado de historia del nudismo, hemos intentado aclarar algunos mitos, situar nuestra práctica en su contexto y legalidad, hemos analizado algunas polémicas y cómo se nos muestra en los medios de comunicación. ¿Algo más? Por supuesto, hemos analizado incluso la forma en que nos relacionamos los nudistas, cómo nos miramos, cómo nos tocamos y cómo nos abrazamos, en definitiva, la forma en que nos comunicamos.

Si el camino es difícil, es porque vas en la dirección correcta


     Y aún nos ha quedado un lugar muy importante para amigos que han querido colaborar en este proyecto. Estamos abiertos a más colaboraciones y deseamos que en los próximos meses se vayan materializando pero hasta ahora han sido dos: Ángel ha aportado mucho con sus fotos pero también con un artículo, y también Macarena contándonos su experiencia en familia, ambos artículos tuvieron bastante impacto, así que muchas gracias. Otros amigos y familiares nos han acompañado en muchas de las experiencias que hemos compartido, así que también les debemos un agradecimiento enorme. Si en algo somos ricos ¡es en amigos!

     Al poco tiempo de lanzarnos a esta aventura pensamos en la forma de difundirla y ese fue el momento en que decidimos que podía ser una buena idea estar en redes sociales, así que creamos una página de facebook, una cuenta en instagram y otra en twitter. Las dificultades han sido diversas, ya sabéis que la censura es un obstáculo importante, pero esto nos ha permitido crear comunidad y otros espacios de intercambio de opiniones e información basados en nuestro blog.



     No queremos terminar sin compartir una idea con la que quizá se entienda mejor nuestra visión sobre el nudismo y la existencia de este blog. ¿Conocéis la historia de David y Goliat? Siempre se nos ha contado como una historia de superación, un joven que se enfrenta a un gigante, que tenía todas las posibilidades de perder y sin embargo, sale victorioso. Quizá haya quien piense en varios factores para llegar a ese resultado como la suerte, el milagro o la excepción a toda regla, pero ese no es el aprendizaje que deberíamos sacar. Cuando David supo que se tenía que enfrentar a un gigante fue astuto y eligió prepararse, se paró a pensar en la mejor forma de vencer a Goliat, se entrenó, trabajó su fuerza y su destreza, eligió la piedra que formaría parte de la honda y cuando tuvo al gigante ante sí, no le temblaron las piernas.

David, débil, gana a Goliat a base de una gran preparación previa.

     ¿Podemos aplicar esto al nudismo? Sí, por supuesto, porque quizá somos minoría y nos enfrentamos a un gigante textil, pero tenemos ideas, estrategias, podemos trabajar nuestra fuerza (la unión) y perder la vergüenza y el miedo. Además, tenemos de nuestro lado la ilusión y la pasión así que... ¡desnudízate, amigo, desnudízate!


Nakedu, Quique y Eladio.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Nudismo a punta de escopeta

     Desde que creamos este blog he considerado necesario explicar en algún momento qué hace un nudista en Salamanca, una ciudad de interior, sin costa, en la que hace mucho frío gran parte del año y sin pretender ser excesivamente crítico o injusto, me animo a definirla como bastante conservadora. Esa es mi realidad y quizá a más de uno llame la atención. El caso es que no sé muy bien por qué, soy un nudista obsesivo en Salamanca. Y lo llevo lo mejor que puedo.

     En otros blogs que sigo se ha hablado de este tema, incluso en este lo hemos tocado en alguna ocasión, aunque no lo hayamos hecho en profundidad. En algún momento lo haré aunque no haya mucho más que aportar, pero con esta entrada pretendo ir un poco más allá. 

Fotografía @ajs_pimentel

     Sin entrar a detallar todas las actividades que alguien como yo puede hacer desnudo en Salamanca, quiero contaros que mi principal costumbre nudista al aire libre es irme a una zona apartada del río Tormes, a su salida de la ciudad, a tomar el sol y refrescarme en el agua, disfrutando de mi desnudez la mayor parte de las veces en solitario. Lo hago desde hace años, pero en los dos últimos veranos he tenido graves problemas por esta práctica, que es lo que os quiero contar (sin dramatizar mucho): mi salida del armario como nudista acosado y amenazado.

     Cuando comencé a frecuentar esta zona del río lo hacía con dudas, no sabía si me podría ocasionar algún inconveniente, pero el sitio me parecía ideal: cerca de casa, totalmente natural, junto al río, absolutamente discreto, sólo algún senderista ocasional, algún paseante de perros, de vez en cuando algunos jóvenes buscando salir de la ciudad y algún gay despistado buscando lo que en otros tiempos mejores quizá podría haber encontrado con más facilidad.

     Con el tiempo se fue animando alguna persona más, así que ir sólo no me ha impedido conocer gente, tener alguna charla agradable y ampliar la red nudista en mi ciudad, aunque no puedo decir que haya hecho amistades significativas. De lo que sí me siento satisfecho es de que el estar allí desnudo de forma natural ha llevado en varias ocasiones a que otras personas se hayan animado a hacer lo mismo ¿qué mejor logro que ese?



No sé si hasta aquí el relato es idílico (todo es susceptible de mejora) pero para mí, en una ciudad como Salamanca, es mucho más de lo que podría haber soñado hace años. Lo que viene a continuación convierte este cuento de superación personal en un relato casi de terror.



     Me contaron, hace dos veranos, que había unos cazadores por la zona molestos por nuestra presencia junto al río. No quería creérmelo, pues no hemos estado allí más de dos o tres personas haciendo nudismo al mismo tiempo, rara vez cuatro. Pero una tarde, estando junto a otros dos chicos desnudos tranquilamente, lo viví en mis propias carnes. Comenzamos a oír algunos disparos atrás, en el monte; al poco rato se nos acerca un cazador, escopeta en mano, diciendo de muy malas maneras y aferrado a su arma que eso es una finca privada y no podemos estar allí.

     Yo sólo tengo voz y educación, son mis únicas armas, así que con la mayor calma posible en unas circunstancias que jamás había vivido, le intento explicar que el río pertenece a la confederación hidrográfica del Duero y que puedo estar junto al río sin molestar a nadie. No me puse chulo en ningún momento, porque generalmente soy una persona pacífica y además me sentía amenazado por su escopeta. Insistió en que no quería vernos por allí y comenzó a usar otros argumentos, me dijo que él estaba cazando cerca, que era posible que se le disparase el arma "sin querer" y que él no tenía ningún problema porque cualquier accidente estaba cubierto por su seguro pero que a mí me jodía la vida. Difícil dialogar con un energúmeno de tal calibre.

     Se acabó marchando no sin antes decir que no iba a volver a acercarse a avisarnos, que no quería volver a vernos por allí. Durante una hora aproximadamente nos tuvo vigilados desde el monte, junto a otro cazador, dando tiros al aire cada pocos minutos. Estaban sentados, a unos metros de distancia uno del otro y mirándonos, así que no estaban cazando ningún animal, sólo disparaban para asustarnos.


     Esto ocurrió en 2017 casi a final de verano, volví pocas veces y con bastante inseguridad. El pasado verano he seguido yendo al río, pero no tan a menudo ni con el mismo ánimo. Las veces que he ido he estado casi siempre solo, está claro que la estrategia del cazador ha surtido efecto. Es posible que leáis este relato y en vuestra cabeza surja la pregunta ¿qué habría hecho yo? Algunas personas diréis que hay que defender el espacio nudista conquistado, que no hay que dejar de ir por allí, otros pensaréis que quizá no merezca la pena jugarse el tipo. Yo no lo tengo claro, pero hay que estar en situación para ser realmente consciente, así que comprendo a quienes han dejado de ir por allí aunque yo me niegue a hacerlo. Y también entiendo que el miedo funciona de distinto modo cuando te sientes respaldado por un grupo de personas que cuando estás sólo en esa misma situación.

     El primer día que pude ir al río el año pasado, cuando la primavera alegra el paisaje charro con sus débiles rayos de sol volví a vivir una situación desagradable. Dejé el coche a la entrada del camino, como siempre, junto a otro vehículo. Al volver al coche después de una relajante tarde en bolas me encontré con dos ruedas pinchadas, en el taller me aseguraron que me las habían pinchado adrede pues ambas tenían la raja en el lateral. El otro coche estaba igual.

     No soy miedoso, no me gusta el victimismo y pienso seguir haciendo nudismo cuando me de la gana, pero tengo la sensación de que hay gente que desde la exigencia hacia los demás parece no darse cuenta de que el mundo es a veces muy hostil. No se dan cuenta de que al insistir en que tenemos que desnudarnos donde nos salga del nabo porque tenemos derecho a ello nos estamos enfrentando a problemas importantes, no se dan cuenta de que podemos ganar algunas batallas pero para ganar la guerra necesitamos ser más prudentes, pues la sociedad en la que vivimos no está preparada para aceptarnos fácilmente.

     Por eso desde este blog vamos a seguir defendiendo el derecho a desnudarnos desde la moderación, desde las pequeñas y grandes conquistas, la unión y solidaridad entre nudistas, el asociacionismo y las estrategias cercanas y colectivas, pero también desde la apertura al diálogo y la necesidad de reflexión, porque entendemos que es la única manera de vivir tranquilos nuestra desnudez.

     He ilustrado este artículo con la carátula de "La escopeta nacional", una película que ya cumplió 40 años pero que sigue totalmente vigente, un retrato paródico sobre el poder y su ejercicio, sobre la manipulación, la especulación, la ambición y la decadencia moral de quienes se pretenden imponer. Quizá tengamos que cometer errores y aprender de ellos, buscar nuestra forma de adaptarnos al poder que se ejerce desde diferentes ámbitos y lograr así normalizar poco a poco el nudismo. Yo sé que es posible ¿y tú?

Eladio.

viernes, 16 de noviembre de 2018

Sálvame del nudismo



"Sálvame" y los desnudos


   
       No, no me he vuelto loco, que no cunda el pánico.  Sigo siendo tan nudista como cualquiera de los lectores de este blog y mantengo la necesidad de estar desnudo el mayor tiempo posible. Podéis desactivar las alarmas y si ya estáis camino a mi casa para salvarme os recibo encantado, pero únicamente para daros un abrazo desnudos, porque de momento quiero seguir siendo el nudista de mi edificio.

     En el título de esta entrada he querido hacer un juego de palabras con el famoso programa de televisión. Vale, sé  que es arriesgado, espero que nadie se moleste por ello, pero aunque no veamos el programa, una búsqueda rápida en internet nos informa de que allí se desnudan más de lo que podamos imaginar. Por otra parte, la referencia viene a cuento ya que a veces convertimos algunas de nuestras charlas sobre nudismo en un auténtico Sálvame. Y no me parece mal, a todo el mundo nos gusta compartir anécdotas y debatir sobre cuestiones más o menos polémicas (este blog es testigo de lo que hablo) aunque a veces quizá vendría bien reflexionar y valorar las consecuencias de este tipo de conversaciones de barra de bar.

     Voy a poner ejemplos para que se me entienda mejor. No me refiero a cotilleos sobre las relaciones sentimentales de nadie, sobre si este se ha liado con aquel o si Fulanita le puso los cuernos a Menganito con Citanito y Perenganito en una noche de marcha y con testigos muy muy fiables. Hablo estrictamente de anécdotas o chascarrillos de nuestro mundo nudista, ese tipo de conversaciones que son muy habituales y que tenemos todos: que si en tal playa nudista un día vi a un exhibicionista, que si en tal otra había mucho mirón, que si a alguno he visto incluso haciéndose una paja o que me sentí muy violento y también mi familia cuando en mitad de un fantástico día de playa unos nudistas infiltrados se pusieron a hacer fotos a los niños de alrededor.

La fragua de Vulcano. Diego Velázquez.
 
   Avanzando en la argumentación que pretendo desarrollar en esta entrada, pienso que estas conversaciones las podemos tener con TRES TIPOS DE PERSONAS:

  • Con otros nudistas, igual de convencidos y practicantes que nosotros. 
  • Con personas que aún no han hecho nudismo pero que se podrían llegar a animar.
  • Y por último, con personas que en principio no tienen ningún interés en el nudismo o que incluso les molesta.

     En el PRIMER CASO, cuando estas conversaciones las tenemos entre nudistas, quizá no haya mucho que decir, pues estamos hablando con personas que tienen suficiente conocimiento de este mundo como para que no haya ninguna consecuencia negativa. De hecho, hemos tratado este tipo de temas en este blog, que está destinado principalmente a nudistas y es lógico que hablemos de las cosas que nos afectan.

     En el SEGUNDO Y TERCER CASOS ¡ojo! la cosa cambia, cuando sacamos estos temas con personas que no son nudistas considero que estamos asumiendo riesgos importantes. Podemos asumirlos, por supuesto, no seré yo el que le diga a nadie de qué tiene que hablar o qué tiene que callar, pero al menos sí me gustaría que quien lea esta reflexión, piense un poco en las consecuencias y si decide asumirlo o cambiar de estrategia. No es poco lo que está en juego, desde perder a potenciales nudistas hasta ganar más enemigos de nuestra causa, poca broma.

     Cuando hablamos con personas ajenas al nudismo y en lugar de centrarnos en lo maravilloso que es sentir la brisa en todas las partes del cuerpo, en el placer que supone bañarse y no sentir nada más que el agua en contacto con nuestra piel, tomar el sol y que cada parte de nuestra anatomía lo pueda disfrutar por igual, la pérdida de complejos, la mejora de la autoestima, la apertura de mente, las increíbles relaciones sociales que podemos llegar a construir, entre otros mil beneficios que si desarrollo me quedo sin megas y que cualquier nudista un poco experimentado conoce de sobra, si en lugar de hablar de todas las ventajas del nudismo para que sepan que no somos gente tan rara e incluso llegar a transmitirles nuestra pasión y que se animen a practicarlo algún día, insisto, si en lugar de sonreír felices porque estamos hablando de nuestra magnífica y saludable forma de vida, lo que hacemos es contar cuatro anécdotas más o menos divertidas o escandalosas que quizá hayamos “sufrido” a lo largo de nuestra vida nudista ¿qué imagen habremos conseguido transmitir sobre el nudismo a nuestros amigos, familiares o compañeros de trabajo no nudistas?

     Es este un tema que me preocupa cada vez más, pues si os pregunto ¿cuánto tiempo invertís en los chascarrillos o anécdotas más o menos divertidas o escabrosas cuando habláis de nudismo con personas ajenas a nuestra afición? quizá la respuesta sea que una mínima parte, pero creo que si hiciéramos una comprobación más consciente el resultado podría sorprendernos, hablamos de ello más de lo que creemos. Yo hace tiempo que tomé la decisión de omitir determinadas cosas y creo que está siendo efectivo.

     Es fácil que en una conversación distendida relatemos aquella vez en que vimos cómo un grupo de nudistas lograron echar de la playa a una familia textil tras increparles durante un rato por no quitarse el bañador, o que contemos tranquilamente que hay algunas personas que confunden nudismo y sexo, o que es más habitual de lo deseable que nos encontremos a personas que utilizan la coartada nudista para buscar morbo o que una vez una chica sola en una playa nudista se sintió tan agobiada por culpa de unos sinvergüenzas que se puso la ropa y se largó. Es fácil contarlo, lo hemos vivido, hemos sido testigos.

     Insisto, no pasa nada por contar anécdotas, no se trata de ocultar la realidad, este tipo de cosas ocurren pero no está de más que le demos el peso e importancia que tienen y que tengamos cuidado con no elevar la anécdota a la categoría de norma. Sí, estas cosas que cuento y que todos contamos ocurren, pero también pasan en entornos no nudistas y ha de quedar claro que no es lo habitual, pues si esto fuera así quizá habríamos dejado de practicar nudismo mucho tiempo atrás. Lo habitual es que disfrutemos de forma tranquila de increíbles días en pelotas.

     Y si de contar anécdotas se trata yo prefiero contar los ataques que recibimos por parte de personas que no les gusta que hayamos liberado de prejuicios nuestra mente y seamos felices haciendo nudismo, prefiero contar que la invasión textil es un hecho, que estamos perdiendo terreno y todas las ideas que tengo o tenemos para intentar frenar sus avances. Prefiero transmitir mi pasión, porque cuando lo hago me funciona. Cuando transmito mis pasiones veo el brillo en los ojos de quienes me escuchan y sé que no es un camino fácil pero que estoy ganando aliados.

     He ilustrado esta entrada, un poco más arriba, con un famoso cuadro de Velázquez, que representa el momento en el que Apolo, el dios Sol que todo lo ve, informa a Vulcano del adulterio de su mujer Venus con Marte. Es un cuadro precioso con cuerpos semidesnudos y expresiones de angustia o sorpresa en las caras, la versión "Sálvame" de la pintura de la época. Quiero acabar con una imagen más relajada y acorde a mi propuesta, la de un cuadro de Sorolla con niños corriendo en la playa a los que poco les importa si unos están desnudos y otros vestidos, se limitan a convivir y ser felices, mostrando al mundo textil que el nudismo es sano y natural.

Corriendo por la playa. Joaquín Sorolla.
     En conclusión, mi intención con esta entrada es animarte a reflexionar por unos instantes y si estás de acuerdo conmigo, te invito a hablar de los beneficios del nudismo y de lo felices que somos desde el día en que decidimos prescindir del bañador y de la ropa. Te invito a contar menos anécdotas que se puedan malinterpretar y si lo haces, que sepas transmitir que estas cosas también ocurren en entornos no nudistas y que nuestro mundo es natural y saludable, aunque está amenazado por personas que no lo entienden.

     Te invito, en definitiva, a hablar de lo que nos hace felices, porque es una bonita forma de ejercer un nudismo activo y activista, y te pregunto: ¿de qué hablarás en tu próxima charla sobre nudismo?

Eladio.



domingo, 16 de septiembre de 2018

El desnudo doméstico

Torben Chris con sus hijos, disfrutando
   
     Os voy a contar una historia que ya tiene unos años, pero es que entonces yo no escribía en ningún blog de nudismo y esta historia se me quedó grabada, seguro que a alguien que no la conozca podrá resultarle interesante. Como veis, soy un reportero ¡al filo de la noticia!

     ¿Conocéis a Torben Chris? Bien, no os preocupéis, yo tampoco lo conocía hasta que saltó a la fama por un acto doméstico de lo más cotidiano.

     Fue en el año 2015, pura actualidad como podéis comprobar. Torben Chris, un humorista norteamericano, se hace una fotografía mientras toma un baño con su hija de dos años. Posteriormente decide publicar la instantánea en sus redes sociales, para compartir este bonito momento con sus seguidores.

     Os comparto la foto original en esta entrada. Más allá de lo adecuado que nos parezca compartir un momento privado con una menor, teniendo en cuenta que quien lo hace es su propio padre y por lo tanto los demás quizá tengamos poco o nada que decir, os invito a pensar: ¿qué os sugiere la imagen?

Torben Chris con su hija, disfrutando.

     ¿Lo habéis pensado ya? ¿habéis dedicado unos instantes, al menos, a observar y sentir? Espero que lo hayáis hecho ¡porque os vigilo!

     Os diré entonces lo que a mí me sugiere: me parece una escena íntima, tierna, familiar. Es una escena preciosa, sólo se me ocurren cosas positivas que decir: padre e hija, desnudos, disfrutando con naturalidad de un baño relajado y divertido. No sólo es sólo higiene, están jugando, y el juego es fundamental para el desarrollo infantil.

     No sé qué habréis pensado vosotros, pero la reacción en redes a esta inocente imagen fue de lo más sorprendente, al menos para mí. Fueron incontables las voces que acusaron a Torben de promover la pederastia, y en los casos más extremos lo acusaban a él directamente de pedofilia.

     No me entra en la cabeza este tipo de reacciones pero las redes sociales se han convertido en barra de bar y es un fenómeno imparable, con la peculiaridad de que la sensación de distancia y anonimato saca lo peor de las personas. En nuestro caso particular nos hace una radiografía de lo poco natural que la sociedad sigue viendo el desnudo, incluso en nuestro propio espacio doméstico.

     Hasta tal punto es demencial lo que ocurre con los desnudos o semidesnudos en las redes sociales, como ya hemos comentado en diferentes momentos en este blog, que no nos atrevemos a difundir esta entrada con la foto del humorista y su hija como la principal del artículo, no vayan a cerrarnos alguna de nuestras redes, como ya nos ha ocurrido. Acaban por hacer que tengamos miedo.

     Pero continuando con la historia que nos ocupa ¿sabéis cómo reaccionó Torben a estas gravísimas acusaciones? No penséis que se amedrentó, que pidió disculpas o retiró la foto, nada de eso. Publicó en sus redes sociales este texto:

Me han comentado que algunos me tachan de pedófilo porque me baño con mi hija de dos años. Otros me dicen que incito a la pedofilia y que no es apropiado que mi hija me vea desnudo o que me vea orinando. Oigan, un adulto y un niño pueden estar desnudos y juntos. No hay nada de malo en que un padre lave la vagina o el culo de su hija cuando es una cría. Por el contrario es totalmente asqueroso si nadie la lava y descaradamente injusto si sólo puede hacerlo su madre. Si no pudiéramos estar juntos desnudos, naceríamos con ropa. El desnudo junto a tu hija no es obsceno sino natural. Un padre con su hija en la ducha no es pedofilia, sino diversión”.

     ¿A vosotros no os dan ganas de levantaros del sofá y darle un sonoro aplauso a este hombre? ¡Hasta que las manos duelan, oiga! Olé sus huevos ¿se puede decir "olé sus huevos" en internet o incita a la ovofilia?

     Me gusta todo el texto de Torben, pero destacaría la frase “si no pudiéramos estar juntos desnudos, naceríamos con ropa”. Pues eso, que por más que se empeñen algunas personas, lo más natural es no llevar ropa. ¿Conocías esta historia? ¿Qué pensáis de la reacción de Torben?

     Yo ya os he contado lo que pienso, pero por si no ha quedado claro voy a compartir una imagen más que me parece "desternillante". Un tiempo después del ataque censor sufrido por Torben, este humorista decide darse un divertido baño con su padre y pedirle a su madre que les haga una foto. Esta preciosa imagen también la compartió a través de sus redes para promocionar uno de sus espectáculos. ¿Tiene o no tiene guasa? ¿No os parece maravilloso? A mí, muy mucho maravilloso ¡qué bueno es el humor y qué educativo puede llegar a ser! ¡Olé sus huevos! ¿Es o no es?

Torben Chris con su padre, disfrutando

Eladio.

jueves, 28 de junio de 2018

El nudismo gay

Imagen del Orgullo LGTB+ Salamanca 2018

     Hoy es 28 de junio y se celebra a nivel internacional el Día del Orgullo LGTB+ y aunque quizá parezca que este no es el espacio, me gustaría contar dos historias que hablan de dignidad y respeto y de las que podemos extraer importantes lecciones.


Rosa Parks
      Rosa Parks, mujer afroamericana, decidió un día de 1955 que había llegado el momento de no volver a ceder el asiento en el autobús a las personas blancas. Fue un pequeño gesto que perfectamente podía haber pasado desapercibido para la Historia, pero no fue así. Rosa fue arrestada y juzgada por conducta desordenada al violar una ley local. Su pequeño acto de valentía se cita como la semilla del Movimiento por los Derechos Civiles en los Estados Unidos. A partir de este hecho comenzó un boicot que duraría 382 días, en el que las personas de raza negra dejaron de coger el autobús para ir a trabajar y los autobuses se quedaron prácticamente vacíos. Su protesta fue pacífica y lograron la abolición de la ley local de segregación racial. Se cita el asesinato de Martin Luther King en 1968 como el fin de este período.

     Pero no tardó en iniciarse una nueva lucha. La madrugada del 28 de junio de 1969, en el pub conocido como el Stonewall Inn de Nueva York, tuvieron lugar una serie de manifestaciones espontáneas contra una redada policial. Se citan estos disturbios como la primera ocasión en que la comunidad LGTB luchó de forma activa contra un sistema que perseguía a los homosexuales con el beneplácito del gobierno.


Primeras manifestaciones en Nueva York
     Las redadas policiales en los bares gays eran algo habitual en los años 60, pero los agentes de policía perdieron el control de la situación en el Stonewall, provocando la rebelión de los presentes. Los que no fueron detenidos se quedaron frente al bar, pronto empezaron las agresiones de la policía y la reacción de los homosexuales no fue la esperada: zarandearon los furgones, liberaron a algunos de los detenidos… y ante el rumor de que aquella redada se producía porque los dueños del bar no habían pagado a la policía, alguien gritó “¡paguémosles!” y una lluvia de monedas cayó sobre los agentes.

     La tensión entre la policía y los residentes produjo más protestas los días sucesivos. En unas semanas, los homosexuales se organizaron en grupos de activistas para que gays, lesbianas y transexuales pudieran manifestar abiertamente su afectividad sin miedo a ser arrestados. Desde entonces el 28 de junio es un día significativo, el día en que la comunidad lgtb internacional celebra su día.

Stonewall, siempre en la memoria

     Si no te has aburrido de leer mis divagaciones históricas, quizá te estés preguntando ahora mismo cómo va a continuar esta entrada: no tardarás en saberlo. Vivimos tiempos en que a pesar de los avances las libertades no están garantizadas, en otras entradas del blog nos hemos preguntado si no estamos asistiendo a un retroceso del nudismo o si no nos enfrentamos al menos a algunos problemas y encrucijadas. Nos hemos preguntado si hay relevo generacional, si quienes más han luchado por la defensa del nudismo no se están haciendo mayores y quedándose solos, si las asociaciones hacen lo suficiente, si los nudistas optamos por competir o cooperar. Son temas que nos preocupan.

     Y en medio de todo esto yo observo que entre los jóvenes que se inician en el nudismo hay un porcentaje muy alto de gays. Lo observo en internet, entre mis amigos y en la playa. Por supuesto que mi experiencia no tiene nada de científico pero puede servir como punto de partida para el debate. ¿Alguien más ha observado esto? ¿alguna explicación, alguna teoría, cuáles son los motivos?

     Nos quejamos a veces de que hay pocas mujeres que practiquen nudismo, aunque mi compañero Quique escribió una entrada en la que defiende que en algunos aspectos, las chicas nos ganan. Yo creo que a los hombres nos han enseñado a tener menos pudor y a tener una vivencia de nuestro cuerpo mucho más natural, quizá también a vivir sin miedo a miradas reprobatorias o agresiones. La educación y socialización de hombres y mujeres, por desgracia, es diferente.

Imagen cedida por gentileza de
"Ser Nudista en Madrid" (facebook)
     Además pienso que la mayor parte de homosexuales hemos pasado etapas complicadas en nuestra vida en la que nos hemos tenido que esconder mucho y llega un momento en que necesitamos  afirmar nuestra identidad y mostrarnos de tal manera que ya no queremos ni siquiera esconder nuestro cuerpo.


      Es posible que todo esto no sean más que ensoñaciones o locas divagaciones de este hombre que firma el artículo y que en un día como el de hoy se siente orgulloso de muchas cosas y agradecido a toda esa gente valiente que a lo largo de la Historia ha considerado que la humillación tiene un límite, que el rechazo al diferente está fuera de toda lógica, que el valor de las personas no reside en su sexo, en su color de piel, en su orientación afectiva, en su forma de sentir o pensar, ni en la manera en la que oculta o muestra su cuerpo.


     Si pensaste que este escrito iba de cómo luchar por nuestro derecho a desnudarnos quizá sientas decepción, eso ya lo he hecho en otras entradas y seguro que volveré a ello pero hoy quería hacer otra cosa. Dije al inicio de la entrada que de la lucha de Rosa Parks o de las revueltas de Stonewall podíamos extraer importantes lecciones y lo sigo pensando, pero no todas las luchas son iguales ni a todas ellas se pueden aplicar las mismas estrategias, porque no todas las luchas son percibidas de igual modo por la sociedad.


     Las conquistas sociales no han sido regalos, ha habido que pelear por ellas. Hoy quiero dar las gracias a las personas que fueron valientes e hicieron historia, la vida hoy es más fácil para muchos de nosotros. Ojalá podamos aportar nuestro granito de arena y sepamos encontrar la manera de hacer ver que vivir desnudos no es sino otra forma de vivir felices.


Eladio.

jueves, 7 de junio de 2018

Libertad, Igualdad, Fraternidad


"La libertad guiando al pueblo" de Eugène Delacroix. 1830.
     
     El título de esta entrada es el lema de la República Francesa (Liberté, égalité, fraternité) como todo el mundo sabe. ¿Y qué tiene esto que ver con el nudismo? Para mí ¡muchísimo! Básicamente estos tres principios son los que aplico a la hora de desnudarme y de compartir esta experiencia en sociedad.

     En el siglo XIX este lema se convirtió en el grito de los republicanos a favor de la democracia y en contra de gobiernos opresores de todo tipo. ¿No buscamos algo parecido los nudistas, acabar con la opresión de la ropa? Tampoco queremos imponer lo contrario, por supuesto, que para algo son principios de la democracia: que se desnude quien así lo desee y que a nadie se imponga el uso de la ropa.

     Ya anuncié hace un tiempo, en la entrada titulada “El dilema del prisionero aplicado al nudismo” mi intención de acudir a nuestros hermanos franceses para mostrar cómo vivo mi yo nudista en sociedad. Aunque sé que es reduccionista y acepto las críticas, para ser práctico analizaré cada uno de los principios desde la lógica binaria nudista-textil.



LIBERTAD:





     Para un nudista este valor es básico, la libertad de desnudarnos en cualquier lugar es algo a lo que muchos de nosotros aspiramos. El inconveniente es que en una sociedad que impone el uso de la ropa, las personas textiles también exigen su libertad de no ver genitales aireándose en sus espacios.

     Me cuesta mucho entender cuál es la ofensa o la incomodidad, pero la realidad es tozuda y nos demuestra que a muchas personas les molesta ver a otras desnudas. Cómo conjugar ambas libertades no es tarea fácil y en eso llevamos décadas entretenidos, buscando la manera. Personalmente creo que como vivimos en sociedad estamos obligados a respetarnos unos y otros, nadie puede imponer totalmente su libertad, al menos mientras no cambien de forma paulatina las mentalidades ¡se impone negociar!

     Mi opción, para ejercer en libertad mi derecho a desnudarme fuera de mi casa, es luchar por mantener los espacios nudistas y ampliarlos en la medida de lo posible, conquistando nuevos terrenos, pero muy poco a poco pues prefiero huir del conflicto (que podría llegar a tal dimensión que me acabe restando derechos) y mantener los espacios propios que están siendo invadidos. Esto es muy importante, la estrategia que se impone es la de PRIORIZAR pues si no defendemos estos espacios nos arriesgamos a perderlos. De momento con eso me vale, no necesito pasearme desnudo por la Plaza Mayor de Salamanca (aunque me encantaría).





IGUALDAD:





     La igualdad también es un principio democrático básico, necesaria su existencia para la paz social. Entiendo este concepto no de forma absoluta, por supuesto, pues las personas afortunadamente somos diversas y necesitamos ser respetadas en nuestra infinita diferencia. Cuando hablo de igualdad me refiero a igualdad de oportunidades.

     No necesito conquistar todo el espacio para el nudismo (al menos de momento) pero sí tener la opción de desnudarme en playas, ríos, montaña, piscinas, spas, incluso en bares o restaurantes. Lo mismo respecto a otras actividades en las que me gusta invertir mi tiempo libre: practicar deporte, hacer senderismo, ver teatro o yo qué sé, hacer puzzles de mil piezas.

     Es decir, en la medida de lo posible quiero vivir en igualdad de condiciones que la gente que usa ropa siempre que está en el espacio público. No me vale con algunas playas de tradición nudista, quiero ampliar lugares y actividades para hacer desnudo, aunque entiendo que la igualdad también es necesario pelearla. Para eso están las asociaciones reivindicando y negociando, y los nudistas practicando y dando ejemplo.





FRATERNIDAD:








     Soy un ser social. Aunque valoro mucho mi independencia, disfruto como un marrano en un charco de los otros habitantes del planeta ¡tantos y tan dispares!

     Así que este tercer valor de la república francesa me viene que ni pintado en mi vida en general, pero también en mi vida nudista. Llevo años conociendo a personas nudistas y no me canso, así que la libertad para ejercer el nudismo en igualdad de condiciones que otras actividades, me permite seguir conociendo a otras personas con las que compartir este modo de vida de forma fraternal y profundizar en la amistad con mis muy queridos amigos nudistas. Si no es con ellos, no es igual.

     Y aquí es donde me gustaría volver a conectar con la entrada en la que hablaba del dilema del prisionero, pues sin lugar a dudas, apuesto por la cooperación con otras personas que viven y sienten como yo, para entre todos cuidar de los espacios que con mucho esfuerzo se han ido ganando y donde tanta gente ha sido feliz. Me gustaría mucho contribuir a mantener estos paraísos en los que bañarme, tomar el sol, jugar, reír, caminar, correr, hablar, compartir, aprender, ABRAZAR y disfrutar de la vida, de la mejor manera en que he aprendido a hacerlo: DESNUDO.

     ¿Te apuntas?


Eladio. 

jueves, 17 de mayo de 2018

Los niños, el nudismo y un rey desnudo

Fotografia cedida por ajspimentel. Esta foto tiene derechos de autor.



     No tengo hijos, no sé si los tendré algún día pues se me está pasando la edad, pero sobre nudismo y niños también tengo opinión ¿por qué no iba a tenerla?

     Me encantan las familias nudistas. Este suele ser un tema polémico, pues hay quien se siente molesto por la presencia de niños en determinados lugares porque gritan, ríen fuerte, corren… ¡molestan! Yo creo que simplemente juegan, pero dicha polémica no es objeto de esta entrada, quizá de otra más adelante.

     Los guardianes de la moral más estricta dicen que mezclar niños y desnudez es una perversión. Algunos de estos moralistas van de modernos y admiten como algo natural que los niños puedan ver a sus padres desnudos, considerándolo en un exceso de progresía, algo saludable. Ver a otros adultos sin ropa que no sean los progenitores es como mínimo, un contrasentido, algo innecesario, una guarrada.

     Repito: ¡me encantan las familias nudistas! Como suele decir la gente conservadora de los gays, cómo no me van a gustar, si incluso ¡tengo amigos nudistas con hijos! Difícilmente convenceré a nadie de lo bonito que es ver a padres e hijos en un entorno natural sin el prejuicio de la ropa. La mayoría de los que lean esto ya estarán convencidos y quien no lo esté posiblemente sea un caso perdido, así que en este punto os contaré el CUENTO DEL REY DESNUDO.


     Cuentan que hace muchos años, en un lejano país, vivió un rey muy querido y respetado, justo y bondadoso. Quizá su único exceso fuera su pasión por la moda masculina un tanto extravagante.

     Llegó a sus oídos la noticia de dos sastres de viaje comercial en su reino, que confeccionaban hermosos trajes con la tela más suave que pudiera imaginarse. No era esta la única característica de la tela, ni siquiera la principal. El tejido poseía propiedades mágicas, pues era invisible a los ojos de personas poco inteligentes e incapaces de hacer algo productivo para la sociedad. Su precio era elevado pero ¿quién puede resistirse a un producto semejante?

     Por supuesto, la tela no existía. Los sastres no eran sino pícaros que viajaban de reino en reino enriqueciéndose a base de engaños. Y nuestro rey bondadoso cayó en la trampa. ¡Ay, cómo son los reyes! 

     Así que envió a sus dos hombres de confianza a visitar a los sastres y comprobar si la tela realmente existía. De vuelta, ninguno de ellos se atrevió a reconocer que no podía verla, así que el rey decidió encargar un traje para lucir en el multitudinario desfile anual homenaje a sus súbditos.

     Toda la ciudad había oído hablar de este asunto y esperaban ansiosos a que llegase el día de descubrir quiénes de sus vecinos eran tan estúpidos como para no ver los mágicos ropajes.

     El día en que el rey justo fue a ver a los sastres, estos simularon descolgar el traje de una percha robusta e hicieron como que se lo ponían al monarca sobre su cuerpo desnudo.

     Sin ser capaz de admitir ser tan inepto e ignorante para no ver el tejido, se presentó con la cabeza alta en el multitudinario desfile. El pueblo aplaudió enfervorecido tan maravilloso traje, sin una sola mueca de extrañeza, evitando por todos los medios que vecinos y familiares descubrieran que no podían ver la tela y por tanto su absoluta estupidez.

     Todo el mundo parecía verlo hasta que un niño dijo: “pero si el rey va desnudo”. Quienes estaban a su alrededor, asustados, le taparon la boca: ¡estúpido niño!

     Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.


     Muchas pueden ser las MORALEJAS de esta historia pero a mí me interesa sólo una: la mirada limpia, espontánea, sincera y desprejuiciada de los niños. Somos los adultos quienes sexualizamos los cuerpos, quienes vemos (o pretendemos ver, por diferentes intereses) cosas que realmente no existen. Igual que en el cuento.

     Y dicho esto sólo puedo concluir con un entusiasta: ¡me encantan las familias nudistas! Incluso tengo amigos que lo son. Ups.

Eladio.